sábado, 17 de julio de 2010

Zapatos de tacón alto

Hay situaciones en las que, previo a una nueva experiencia y previo a la emoción, sentimos cierto dolor. Ese dolorcito que molesta y nos dice "¿por qué disfrutas la novedad, no ves lo que estás dejando?". Ese dolorcito que implica soltar para abrazar a lo que viene.

Es como llevar esos zapatos de tacón alto que odias, pero que te hacen ver tan guapa (las mujeres se identificarán, supongo). Esos zapatos que durante el día te hacen caminar como si lo hicieras sobre pedazos de vidrio, y que, al llegar la noche, lanzas al aire en tu casa para dar lugar esa cálida sensación de descanso. Un momento feliz. Lo que viene.

"Una dosis de masoquismo previo lo hace más agradable." decía uno de los amiguitos de Mafalda. Sí, esa molestia interior que precede a una nueva gran oportunidad puede llegar a hacer que el porvenir que nos alcanza se sienta como la mismísima gloria. ¿Y si nos saltáramos el sufrimiento? Porque ese calzado verdugo, que al dejarlo produce tanto placer, puede dejar los pies llenos de ampollas.

2 comentarios:

  1. Bueno dicen que lo más valorado cuesta.
    Y que sin dolor no hay aprendizaje... así es la vida... no sé, eso es como el origen del universo, es un misterio.

    Salu2!!

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  2. El dolor es humano, pero tambien es humano querer evitarlo. Es aquello de "mejor malo por conocido que bueno por conocer". Es esa eterna resistencia al cambio porque nos implica dejar lo conocido, lo seguro, lo familiar. Es ese dolor que produce tomar decisiones, porque siempre implican algo que hay que perder.
    Mejor seria mirar lo que hay para ganar...

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